Mi experiencia Alimentaria surgió en mis años de estudiante de la carrera de Nutrición, cuando aprendí que para recomendar primero debía poner el cuerpo y hacer mi propia Experiencia Alimentaria.

El cuerpo es nuestro motor, nos guía, nos pide, nos reclama y también nos dice basta.

Sobre este concepto fui identificando y armando mi registro de hambre y saciedad, reconociendo lo que mi cuerpo pedía en cada momento.

Hacer Experiencia Alimentaria forma parte integral de nuestro bienestar, y la propuesta del Ciclo de Alimentación (CA) como elemento diferencial, es la herramienta para reparar y crear nuevos hábitos alimentarios sostenibles.

¿Por qué no doy dietas?

Las dietas se pasan, se fotocopian e incluso cualquier persona que no tenga los conocimientos suficientes puede dar una dieta.

Un Ciclo de Alimentación, en cambio, se diseña en conjunto con el paciente y cada uno transita y planifica su ciclo alimentario. Finalmente, el paciente logra involucrarse y aprender a comer con los sentidos.

Además, las dietas alteran y cuánto más rápido y brusco es el descenso de peso, mayor es el grado de alteración y su impacto negativo en la salud. Mi Experiencia Alimentaria consiste en reparar el organismo logrando su equilibrio en donde el peso será un resultado natural y no un objetivo.

Las dietas se abandonan… ¡las experiencias quedan!

Fundamento

Saber y poder elegir lo mejor para uno mismo es una de las experiencias más placenteras del ser humano.
Para ello es fundamental conocer, aprender y equivocarnos también.

Un nutriente es algo que me gusta y me hace bien.

Un nutriente puede ser:

Un alimento
Música
Libros
Un pasatiempo
Un amigo
La pareja

Es, en definitiva, una elección personal.

Mi Experiencia Alimentaria surge de la necesidad y la ambición de mejorar día a día al menos una de las elecciones, que es tu alimentación.

Así, a través de tu autonomía y aceptación, serás el protagonista de tu propia experiencia alimentaria, logrando potenciar tu bienestar y equilibrio natural.

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